Devocionales Escritos - Habla con tu andar

Habla con tu andar
Cierta vez se impartía un mensaje por parte de un predicador a un auditórium lleno, en la primera fila se encontraba una ancianita que mientras el predicador daba su sermón gritando, la ancianita repetía: “No escucho”, el predicador se esmeraba por hablar más fuerte y la ancianita volvía a decir lo mismo: “No escucho”, el predicador se sentía un poco disgustado porque por más que elevará su voz la ancianita seguía repitiendo: “No escucho”, al finalizar el servicio el predicador se acerco a la ancianita y con mucha curiosidad y a la vez un poco molesto le pregunto: “Hermana, ¿Por qué paso repitiendo en toda la predicación que no escuchaba?, ¿Acaso tiene problemas auditivos?”, y la ancianita le contesto: “No hermano, lo que ocurre es que sus obras no me dejan escuchar lo que usted trataba de predicar”.
Y es que la verdad es que nuestro andar habla más que las lindas palabras que podamos pronunciar. Algunos somos muy buenos para hablar sin embargo somos muy malos para dar el ejemplo. Queremos que la gente haga lo que es correcto, pero nosotros no hacemos nada por esmerarnos por hacerlo nosotros primero.
En el tiempo que nuestro Señor Jesús anduvo acá en la tierra también se enfrento a esa clase de personas que dicen más de lo que hacen y por eso se refirió a ellos de esta manera: “Entonces Jesús les dijo a las multitudes y a sus discípulos: «Los maestros de la ley religiosa y los fariseos son los intérpretes oficiales de la ley de Moisés. Por lo tanto, practiquen y obedezcan todo lo que les digan, pero no sigan su ejemplo. Pues ellos no hacen lo que enseñan.” Mateo 23:1-3 (Nueva Traducción Viviente).
La voluntad de Dios para nuestra vida es que podamos demostrar con nuestras acciones lo que predicamos o la fe que decimos profesar, puesto que muchas veces nos jactamos de ser cristianos pero en ningún momento estamos tratando de seguir el ejemplo de Cristo.
Nos llamamos cristianos porque nuestro modelo de vida es Jesús y nuestro objetivo diario tendría que ser parecernos a Jesús en nuestra forma de andar por la vida en todo sentido, sin embargo muchos deshonramos a Dios con nuestras acciones.
El apóstol Pablo se refirió a esta clase de personas diciendo lo siguiente: “Pero, ¿cómo pueden enseñar a otros, si ustedes mismos no aprenden primero? ¿Cómo pueden enseñar que no se debe robar, si ustedes mismos roban? Dicen que todos deben ser fieles en el matrimonio, pero ustedes mismos son infieles. Odian a los ídolos, pero roban en los templos de esos ídolos. Están orgullosos de tener la Biblia, pero no la obedecen, y son una vergüenza para Dios. Tiene razón la Biblia cuando dice: «La gente de otros países habla mal de Dios, por culpa de ustedes mismos.»” Romanos 2:21-24 (Traducción en lenguaje actual).
Es hora de comenzar a predicar con el ejemplo, es hora de que nuestra vida refleje realmente cuanto amamos a Dios, que nuestra vida sea una ofrenda agradable delante del Señor y que podamos honrarlo con todo lo que hagamos, digamos, oigamos y hasta pensemos.
Ya no es tiempo de predicar solo con palabras hermosas, es hora de predicar con nuestro andar, que la gente al vernos pueda sentirse motivada a imitarnos porque ven en nosotros la imagen de Cristo reflejada.
Hoy te invito a que cada día tu objetivo principal sea el imitar a Jesús, que la mansedumbre y humildad que Jesús tuvo para con todos también sea reflejada en nuestra manera de vivir, que la gente se de cuenta que somos diferentes no porque hablamos bonito, sino porque nuestra vida habla bien de Dios.
Que tu predicación comience con tu ejemplo para que tus palabras tengan más poder y cuando eso ocurra no habrá tanta necesidad de usar muchas palabras para convencer a la gente para que venga a los caminos de Dios, sino que tu mismo andar, tu mismo testimonio será la mejor arma que puedas utilizar para ganar a otros para Cristo.
¡Habla con tu andar más que con tus palabras!
Autor: Enrique Monterroza
Escrito el 2 de Diciembre de 2013
Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org
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